HISTORIA DEL MEDICAMENTO

 

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Martes Junio 27, 2017

albert hofmannAlbert Hoffman nació en 1906 en la ciudad suiza de Baden y falleció en 2008. Estudió química en la universidad de Zúrich, y en 1929 entró a trabajar en los laboratorios Sandoz de Basilea, en el departamento de investigación.

En 1943 consiguió sintetizar la dietilamida del ácido lisérgico, más conocida como LSD. El descubrimiento fue fruto de la casualidad, aunque también puede achacarse a un descuido. El comenta que la primera vez que sintetizó esta sustancia fue en 1938 cuando trabajaba con el cornezuelo, un hongo parasitario que crece en el centeno rico en sustancias químicas. En realidad buscaba aislar sus principios activos, consiguiendo su primera síntesis con unos de sus alcaloides y al que Sandoz puso el nombre de Methergin. Para conseguirlo debía obtener primero ácido lisérgico, común a todos los alcaloides del cornezuelo. Así, en el intento de conseguir una sustancia estimulante del sistema circulatorio, fue cuando aisló la dietilamina del ácido lisérgico pero Sandoz consideró, tras pruebas en animales, que no era eficaz por lo que se abandonó el proyecto.

Pero en la primavera de 1943, tras haber sintetizado las dihidro- ergocriptina, ergocristina y ergocornina, con los que Sandoz lanzó al Mercado su producto estrella, la hidergina, como vasodilatador cerebral, un extraño presentimiento hizo a Hoffman volver a realizar  más pruebas con el ácido lisérgico y de nuevo sintetizó la dietilamina de este ácido, al que denominó LSD-25. Fue el 16 de abril de ese año, cuando,  finalizando el trabajo comenzó a notar sensaciones extrañas por lo que tuvo que irse a su casa. Transcribo aquí la nota que envió a su superior el Profesor Stoll:

El viernes pasado, 16 de abril de 1943, tuve que interrumpir a media tarde mi trabajo en el laboratorio y marcharme a casa, pues me asaltó una  extraña intranquilidad acompañada de una ligera sensación de mareo. En casa me acosté y caí en un estado de embriaguez no desagradable, que se caracterizó por una fantasía sumamente animada. En un estado de semipenumbra y con los ojos cerrados (la luz del día me resultaba desagradablemente chillona) me penetraban sin cesar unas imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso, caleidoscópico. Unas dos horas después este estado desapareció”. 1

Hoffman achacó aquella experiencia a una intoxicación externa, aunque él estaba acostumbrado a trabajar con una pulcritud minuciosa, sabedor de la toxicidad de las sustancias del cornezuelo; finalmente concluyó que por descuido sus dedos habrían estado en contacto con la sustancia y una pequeña parte fuera absorbida a través de la piel. Si esto fuera así, el LSD, aun en cantidades mínimas, debía de tratarse de una sustancia muy activa, por lo que decidió a realizar un auto ensayo con las dosis más bajas y así describe la experiencia:

“…El mareo y la sensación de desmayo de a ratos se volvieron tan fuertes, que ya no podía mantenerme en pie y tuve que acostarme en un sofá. Mi entorno se había transformado ahora de modo aterrador. Todo lo que había en la habitación estaba girando, y los objetos y muebles familiares adoptaron formas grotescas y generalmente amenazadoras. Se movían sin cesar, como animados, llenos de un desasosiego interior. Apenas reconocí a la vecina que me trajo leche —en el curso de la noche bebí más de dos litros. No era ya la señora R., sino una bruja malvada y artera con una mueca de colores. Pero aún peores que estas mudanzas del mundo exterior eran los cambios que sentía en mí mismo, en mi íntima naturaleza. Todos los esfuerzos de mi voluntad de detener el derrumbe del mundo externo y la disolución de mi yo parecían infructuosos. En mí había penetrado un demonio y se había apoderado de mi cuerpo, mis sentidos y el alma. Me levanté y grité para liberarme de él, pero luego volví a hundirme impotente en el sofá. La sustancia con la que había querido experimentar me había vencido. Ella era el demonio que triunfaba haciendo escarnio de mi voluntad. Me cogió un miedo terrible de haber enloquecido. Me había metido en otro mundo, en otro cuarto con otro tiempo. Mi cuerpo me parecía insensible, sin vida, extraño. ¿Estaba muriendo? ¿Era el tránsito?. Por momentos creía estar fuera de mi cuerpo y reconocía claramente, como un observador externo, toda la tragedia de mi situación. Morir sin despedirme de mi familia... mi mujer había viajado ese día con nuestros tres hijos a visitar a sus padres en Lucerna. ¿Entendería alguna vez que yo no había actuado irreflexiva, irresponsablemente, sino que había experimentado con suma prudencia y que de ningún modo podía preverse semejante desenlace? No sólo el hecho de que una familia joven iba a perder prematuramente a su padre, sino también la idea de tener que interrumpir antes de tiempo mi labor de investigador, que tanto me significaba, en medio de un desarrollo fructífero, promisorio e incompleto, aumentaban mi miedo y mi desesperación. Llena de amarga ironía se entrecruzaba la reflexión de que era esta dietilamida del ácido lisérgico que yo había puesto en el mundo la que ahora me obligaba a abandonarlo prematuramente. Cuando llegó el médico yo había superado el punto más alto de la crisis. Mi laborante le explicó mi auto ensayo, pues yo mismo aún no estaba en condiciones de formular una oración coherente. Después de haber intentado señalarle mi estado físico presuntamente amenazado de muerte, el médico meneó desconcertado la cabeza, porque fuera de unas pupilas muy dilatadas no pudo comprobar síntomas anormales. El pulso, la presión sanguínea y la respiración eran normales. Por eso tampoco me suministró medicamentos, me llevó al dormitorio y se quedó observándome al lado de la cama. Lentamente volvía yo ahora de un mundo ingentemente extraño a mi realidad cotidiana familiar. El susto fue cediendo y dio paso a una sensación de felicidad y agradecimiento crecientes a medida que retornaban un sentir y pensar normales y creía la certeza de que había escapado definitivamente del peligro de la locura. Ahora comencé a gozar poco a poco del inaudito juego de colores y formas que se prolongaba tras mis ojos cerrados. Me penetraban unas formaciones coloridas, fantásticas, que cambiaban como un calidoscopio, en círculos y espirales que se abrían y volvían a cerrarse, chisporroteando en fontanas de colores, reordenándose y entrecruzándose en un flujo incesante. Lo más extraño era que todas las percepciones acústicas, como el ruido de un picaporte o un automóvil que pasaba, se transformaban en sensaciones ópticas. Cada sonido generaba su correspondiente imagen en forma y color, una imagen viva y cambiante…

... Luego me dormí exhausto y desperté a la mañana siguiente reanimado y con la cabeza despejada, aunque físicamente aún un poco cansado. Me recorrió una sensación de bienestar y nueva vida. El desayuno tenía un sabor buenísimo, un verdadero goce”. 2

Después de aquella experiencia, dijo:

Este autoensayo mostró que el LSD–25 era una sustancia psicoactiva con propiedades extraordinarias. Que yo sepa, no se conocía aún ninguna sustancia que con una dosis tan baja provocara efectos psíquicos tan profundos y generara cambios tan dramáticos en la experiencia del mundo externo e interno y en la conciencia humana”. 3

Hoffman realizó un informe de su experiencia a sus superiores en Sandoz que  no dieron crédito, dudando de que las dosis que había utilizado fueran tan pequeñas. Él entendió aquellas reticencias y así lo comentó:

Las dudas expresadas estaban justificadas en  la medida en que hasta ese momento no se conocía ninguna sustancia que en fracciones de milésimas de gramo surtiera el más mínimo efecto psíquico. Parecía casi increíble una sustancia activa de tamaña potencia”. 4

Hoffman estaba convencido de la utilidad del LSD-25 en Neurología y sobre todo en Psiquiatría, ya que consideraba muy importante que a pesar de estar bajo los efectos de la sustancia, la conciencia no se alteraba incluso en el momento más álgido de la experiencia, así como tampoco se alteraba la capacidad de recordar todos los detalles acaecidos en pleno delirio.delysid

Las posibilidades terapéuticas que, con el LSD, se abrían en el campo de la Psiquiatría eran enormes, por lo que Sandoz no tardó en  fabricar un preparado experimental con el nombre de “Delysid” y que puso a disposición de los diferentes Institutos de investigación y de la clase médica, con el fin de continuar con la investigación, no en vano en las siguientes dos décadas surgieron numerosos estudios en Europa y EEUU.

Una de las posibilidades más importantes del uso del LSD se centraba en el psicoanálisis y  psicoterapia, ya que sus efectos sobre los pacientes eran totalmente opuestos al de los psicofármacos, como los tranquilizantes, ya que si bien estos enmascaran los posibles conflictos que presenta el paciente, con  el LSD estos conflictos salen al descubierto, se manifiestan con total lucidez e intensidad aportando al  paciente mucha mayor claridad analítica y por tanto muchísima y  más rápida capacidad para enfrentarse a la psicoterapia y que Hoffman describe así:

“Otra característica importante, psicoterapéuticamente valiosa de la embriaguez del LSD, consiste en que los contenidos de experiencias olvidadas o reprimidas a menudo vuelven a la conciencia. Si se trata de los acontecimientos traumáticos buscados en el psicoanálisis bajo la influencia del LSD, se revivieron recuerdos incluso de la primera infancia. No se trata aquí de un recordar común, sino de un verdadero revivir, no de réminiscence, sino de réviviscence, como lo ha formulado el psiquiatra francés Jean Delay”. 5

Había por aquel entonces dos corrientes en cuanto al uso terapéutico del LSD, la primera en Europa, preconizada por Ronald A. Sandison,  denominada “terapia psicolítica”.

Ronald A. Sandison fue un psiquiatra y psicoterapéuta escocés pionero del uso clínico del LSD en el Reino Unido que, tras reunirse en 1952 en Suiza con Hoffman, comenzó a utilizarlo  en psicoterapia, tratando a miles de pacientes durante los siguientes doce años, consiguiendo excelentes resultados sobre todo en pacientes con depresión o neurosis que habían respondido mal a otros tratamientos. Sandison consideró sus experimentos un éxito y con aquellos resultados publicó en 1956 un artículo que dio la vuelta al mundo. Tras ese éxito se crea una unidad específica de LSD en el Powick Hospital, donde él trabajaba, financiada por el Gobierno Británico. La terapia diseñada por Sandison estaba basada en la terapia grupal y terapia de expresión a través del dibujo y la pintura, siempre bajo los efectos del LSD.

La segunda tendencia, denominada “terapia psicodélica”, introducida por Humphry Osmond, pionero del estudio del LSD en EEUU, basada en el desarrollo de una experiencia místico-religiosa.  Osmond fue quien acuñó el término "psicodélico", que viene a significar "manifestación del alma".

Osmond fue un psiquiatra británico que desarrolló sus trabajos en Estados Unidos y que investigó sobre la mescalina y a partir de los trabajos de Hoffman, con el LSD. Se interesó por los efectos psicológicos de esta sustancia como un camino más directo para conocer y tratar los problemas psíquicos de los pacientes, sobre todo la esquizofrenia. Realizó también un estudio con un amplio número de pacientes alcohólicos obteniendo resultados mucho mejores que con las terapias tradicionales.

También Delysid incluía en el prospecto la posibilidad de realizar experimentos acerca de la naturaleza de la psicosis, ya que se pensó que el uso de LSD producía estados muy similares a las manifestaciones de algunas enfermedades mentales, pero este criterio fue perdiendo fuerza ya que tras muchos estudios, se concluyó que existen diferencias sustanciales entre unos estados y otros.

lsd frascoOtra de las aplicaciones  del LSD que trascendió incluso a la fecha de su prohibición internacional, fue el uso en pacientes terminales con cáncer. El LSD mostraba una gran eficacia en la eliminación de los dolores cuando la analgesia tradicional fracasaba y que Hoffman explicaba así:

Es posible que no se trate aquí de una acción analgésica en el verdadero sentido. La desaparición del dolor debe producirse más bien porque el paciente sometido a la influencia del LSD se separa psíquicamente de su cuerpo hasta tal punto que el dolor físico ya no penetra en su conciencia”. 6

También resultaba muy eficaz para erradicar el estado depresivo y de ansiedad que la certeza de una muerte próxima, producía en estos pacientes y que también Hoffman explicaba así:

En muchos casos fue también benéfica la conducción de los pensamientos hacia cuestiones religiosas, realizada por un sacerdote o por un psicoterapeuta. Hay numerosos informes sobre pacientes quienes liberados del dolor en su lecho de muerte, fueron partícipes de una comprensión profunda de la vida y de la muerte, en el éxtasis provocado por el LSD. Luego, reconciliados con su destino, aguardaron su última hora terrenal sin temor y en paz”. 7

Una de las conclusiones que Hoffman extrajo de la experiencia con el LSD era esta:

Opino que en la evolución humana nunca ha sido tan necesario contar con una sustancia como el LSD. Simplemente es una herramienta que nos convierte en lo que se supone que debemos ser”. 8

Pero no todo fue un camino de rosas para el LSD ya que pronto comenzó a ser utilizado en el Mercado ilegal de drogas alucinógenas, siendo en los años sesenta la droga más popular, sobre todo en los Estados Unidos. Hoffman culpaba sobre todo a la prensa sensacionalista que publicaba constantemente noticias sobre esta droga, noticias distorsionadas y sin ningún fundamento científico.

En 1963 expiró la patente de Sandoz y en 1966 debido a los problemas con el Mercado negro, en el que se podía comprar libremente la sustancia en los laboratorios, dejaron de fabricarla definitivamente, hasta que en 1968 se prohibió, tipificándose como delito leve su posesión y grave su venta. Así y todo, los laboratorios clandestinos, ante la imposibilidad de comprar la sustancia en las empresas farmacéuticas, solucionaban el problema comprando productos legales que contenían la sustancia, como por ejemplo el Methergin.

Otro de los personajes más reconocidos en Estados Unidos, en el estudio de las sustancias psicodélicas fue James Fadiman, psicólogo y escritor nacido en Los Angeles, California, en 1939. Fadiman formaba parte de un equipo de investigadores en Menlo Park, California, que estudiaron desde los años sesenta el LSD, dirigiendo la investigación a sus efectos a corto y largo plazo, tanto a dosis altas, utilizada para fines espirituales, como a dosis medias de uso terapéutico y a dosis bajas para resolver problemas de la vida diaria. Es en este último, en las llamadas microdosis,  en las que Fadiman  ha seguido estudiando sus efectos hasta bien entrado el s.XXI. Las dosis eran de  entre 10 y 20 microgramos, una décima parte de la dosis habitual y demasiado pequeña para producir los efectos psicodélicos tradicionales. Fadiman recomendaba tomar la microdosis en el desayuno diariamente, ya que según las notas que le enviaban sus pacientes estas  aumentan el ingenio, el tiempo de respuesta y la agudeza visual y mental, además de reducir la ansiedad y el insomnio. Los informes de sus pacientes hablaban, en todos losjames fadiman1 casos de resultados extraordinarios.

Fadiman, que después de 40 años, sigue investigando sobre las microdosis, recopilando cientos de mails de sus pacientes informándole de los resultados. Según estos informes, parece que las microdosis son muy efectivas en la depresión y la ansiedad, también en otros tipos de dolores, como los del parto, cálculos renales o cefaleas en racimo, donde estudió un grupo de pacientes con excelentes resultados. También concluyó que podía ser una alternativa a los fármacos utilizados para tratar el TDAH, como el adderal o el ritalin, mostrándose igual de eficaz sin los múltiples efectos adversos de estos.

Una conclusión de sus apuntes es que la microdosis parece aumentar el ingenio, el tiempo de respuesta y la agudeza visual y mental. Esta mejora de la concentración y la claridad de ideas puede ser especialmente útil para los artistas, escritores, científicos y todo tipo de  personas que trabajan en los campos creativos.

A este respecto, uno de sus clientes, le contó de su experiencia:

"Me ayuda a pensar de manera más creativa y mantener la concentración. Administro mi estrés con facilidad y soy capaz de mantener mi perspectiva saludable de una manera que no podìa antes "

En 2010 publicó el libro " Guía del explorador psicodélico" en el que cuenta que las microdosis son una tendencia emergente entre los profesionales jóvenes de Silicon Valley, utilizadas para mejorar el enfoque, la creatividad, el estado de ánimo, el esfuerzo en el trabajo y para mejorar la empatía y la conexión con los demás. A este respecto dijo:

"Ya no es una moda. Está siendo aceptado como una forma muy diferente de beneficiarse de forma más segura de los psicodélicos sin ningún tipo de efectos de estos . En tales dosis bajas, los psicodélicos deben ser vistos más como antidepresivos naturales y potenciadores cognitivos”. 9

Otro personaje del que no nos podemos olvidar hablando del LSD es el Dr.Timothy Leary (1920-1996), profesor adjunto de psicología en la Universidad de Harvard, Massachusetts, (EE..UU), que allá por los años 60 fue denominado como “el apóstol de las drogas”. En un principio comenzó a investigar en esta Universidad  con el LSD y psilocybina, (sustancia activa de las «setas sagradas» mejicanas), en la inserción de presidiarios, la generación de experiencias religioso–místicas de teólogos y sacerdotes, y el fomento de la creatividad de artistas y escritores. Entusiasmado con los resultados, envió un informe a Hoffmann, que éste relata así:

En enero de 1963, Leary me envió un informe exhaustivo sobre estos estudios, en los que transmitía con palabras de entusiasmo los resultados positivos obtenidos y expresaba su creencia en la utilidad y las prometedoras posibilidades de estas sustancias activas”. 10

"Simultaneamente, -relata Hofmann, la empresa Sandoz recibe un pedido  de 100 g de LSD–25 y de 25 kg de psilocybina,  firmado por la Universidad de Harvard, Department  of Social Relations, Dr.Timothy Leary. La demanda  de cantidades tan enormes (que corresponden a un  millón de dosis de LSD y a 2,5 millones de dosis de  psilocybina) y que se justificaba con la planeada extensión  de las investigaciones a estudios de los tejidos, órganos y animales". 10

Pero la realidad era otra, porque, por lo inusual del pedido, Sandoz le exige licencia de importación de las autoridades timothy learysanitarias estadounidenses, pero Leary envía el pedido  acompañado de un talón de 10.000 dólares como anticipo y sin la citada licencia de importación, además, ya no viene firmado por la Universidad, sino como presidentede la IFIF (Internacional Federation for Internal Freedom), organización recientemente creada por  él mismo. Ante lo irregular de caso, Sandoz se pone en contacto con el decano de Harvard quien les confirma que la citada universidad ya no autoriza los proyectos de investigación de Leary, por lo que el laboratorio suizo anula el pedido y devuelve el talón.

 Poco después, Harvard destituye a Leary de sus funciones en la universidad ya que sus investigaciones habían perdido su carácter científico, hecho que Hofmann cuenta así:

Las investigaciones, que al comienzo se habían  desarrollado dentro de un marco científico, habían  perdido ese carácter ya que las series de tests se habían  transformado en parties de LSD. Cada vez más estudiantes se afanaban por ser voluntarios en estos experimentos, que se convirtieron en una juerga universitaria: el LSD como billete para un viaje emocionante a nuevos mundos de la experiencia anímica y  física. El trip de LSD se convirtió, entre la juventud  universitaria, en la moda más emocionante y novedosa, que se extendió rápidamente desde Harvard a  las demás universidades del país. Sin duda contribuyó  decisivamente a esta difusión la doctrina de Leary,  de que el LSD no sólo sirve para hallar lo divino y  descubrirse a sí mismo, sino que es además el más  potente afrodisiaco que la humanidad haya conocido”. 11

De hecho el propio Leary, entrevistado por la revista “Playboy”, declaró que el principal motivo del auge del LSD se debió a la espectacular eficacia en cuanto a la vida sexual y el orgasmo.

 A partir de aquí Leary se convierte en el “Mesías del movimiento psicodélico” siendo unos de los impulsores del movimiento hippie, alejándose completamente de las investigaciones científicas y comenzando una rocambolesca vida, pero esta es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

INVESTIGACION EN EL SIGLO XXI

En el siglo XXI se sigue investigando sobre la eficacia del LSD en Medicina, en diferentes universidades, destacando países como Suiza, Reino Unido o EEUU. Algunos ejemplos son:

En 2006, el Doctor John Halpern, profesor adjunto de psiquiatría de la universidad de Harvard, desarrolló un fármaco denominado el Bol-148, a base de LSD y bromo, que carecía de potencial alucinógeno y que utilizó para realizar un estudio en pacientes con cefalea en racimo.

En una entrevista que concedió a Elena Lizarralde, le comentó que no existía ningún producto en el Mercado que ofreciera una eficacia integral tan intensa como el Bol-148, “ya que disminuye la intensidad del dolor en los ataques, aborta de manera rápida la crisis, rompe el ciclo de cefalea en racimos o mejora considerablemente la frecuencia e incluso da lugar a un cambio de forma crónica a episódica y la remisión se alarga por varios meses o más”. Pero desgraciadamente, a pesar de los excelentes resultados el producto no se comercializó debido a falta de financiación. 12

                                                                                                                            

En 2007, en la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York, se llevó a cabo un estudio que demostró que el LSD actúa sobre los mismos receptores que funcionan anomalamete en la esquizofrenia, es decir, la serotonina y el glutamato. Se abre pues una vía de investigación dirigida a conseguir fármacos que bloqueen los efectos del  LSD y que por tanto pudieran ser eficaces para tratar esta enfermedad.

Peter Gasser, psiquiatra suizo, comenzó en 2007 un estudio sobre los efectos del LSD en el tratamiento de la ansiedadpeter gasser en pacientes en fase terminal a causa del cáncer u otras enfermedades. Se decidió por esta sustancia para realizar el ensayo debido a su capacidad para modificar e intensificar lo sentidos y las percepciones de la realidad.

Este estudio, terminado en 2014, con excelentes resultados, es el primero realizado de forma controlada en el siglo XXI y es el único especialista en el mundo que en la actualidad tiene en tratamiento con el LSD a varios pacientes, previo permiso de las autoridades sanitarias de su país, como terapia compasiva, en fase terminal.

David Nutt, psiquiatra experto en materia de drogas del gobierno británico y  director del Centro de Neuropsicofarmacología en el Imperial College de Londres, se suma a la opinión de otros científicos acerca de las posibilidades del LSD para el tratamiento de las adicciones, de la ansiedad y depresión, la ansiedad en personas en situación terminal, el TOC, o el estrés post traumático.

En 2014, Nutt y su equipo utilizaron por primera  vez, en varios pacientes, que previamente se les había administrado LSD, la resonancia magnética para analizar el flujo sanguíneo en el cerebro y ver así en tiempo real que partes están más activas y la magnetoencefalografía  para analizar la actividad eléctrica en el cerebro, demostrando que las diferentes partes del cerebro, normalmente no conectadas entre sí,  como el cortex visual, aumentan su comunicación, como por ejemplo la conexión de este con el parahipocampo, zona de almacenamiento de la memoria. 13

El cerebro, en situación normal, actúa por zonas de manera independiente y solamente interaccionan en acciones puntuales, pero si administramos LSD, la fRM nos indica un torrente sanguíneo desmesurado que refleja una enorme y descontrolada actividad en todas las zonas del cerebro al unísono, que explicaría las diferentes sensaciones y alucinaciones producidas con la sustancia.

Carhart-Harris, participante en el estudio dijo: "Los cambios que observamos en el cerebro sugieren que nuestrosdavid nutt voluntarios estaban viendo con los ojos cerrados, observando cosas en su imaginación, no del mundo exterior". "Este efecto corresponde a los relatos de los participantes de visiones complejas, como si estuvieran soñando despiertos". 14

 Esta afirmación se explica porque la fRM reflejaba que cuando los pacientes cerraban los ojos y describían visiones, el córtex visual también mostraba una alta actividad.

La conclusión es que se ha dado un resultado sin precedentes, sobre la base neuronal, de los efectos producidos por una de las drogas más potentes jamás creadas, que además no presenta adicción, ni toxicidad  y un gran paso para conocer cómo y donde actúa, imprescindible para descubrir su potencial terapéutico tanto a nivel psicológico, como fisiológigo.  

Nutt llegó a comentar que sus descubrimientos con el LSD, eran para la neurociencia, lo que el boson de Higgs para la física.

No obstante, a pesar de los prometedores resultados de las diferentes investigaciones, el uso terapéutico de la sustancia está prohibido en la mayoría de los paises, exceptuando el caso de Gasser en Suiza, al que se le concedió el permiso para uso exclusivamente en determinados casos como terapia compasiva de fase terminal.

Nota: La lista de investigadores sobre los efectos del LSD en Medicina es interminable, así que, ante la imposibilidad de nombrarlos a todos,  me he decidido por los que yo considero más relevantes.

CURIOSIDADES

La llamada droga psicodélica o lisérgica causó furor entre cantantes, actores, escritores, pintores y todo tipo de artistas que la utilizaron para realizar sus creaciones bajo su influjo.  Fue también el icono del movimiento hippie y  la experiencia psicodélica que producía el ácido se convirtió en uno de los rasgos de identidad de este movimiento. El centro neurálgico del fenómeno hippie fue San Francisco, donde se encontraba el mayor mercado de LSD y de donde surgió el llamado arte psicodélico conformado por cuadros, imágenes, carátulas de discos y un sin fin de objetos con figuras caleidoscópicas, todas ellas inspiradas en las vivencias con el consumo de la sustancia. Con la decadencia del movimiento hippie, fue decayendo también el uso del LSD que fue poco a poco sustituyéndose por el uso de opiáceos.

La lista de  famosos que utilizaron LSD es interminable, así que, como es imposible nombrarlos a todos, citaré unos pocos como ejemplo:

huxleyEntre los escritores destaca Aldous Huxley, quien tuvo una estrecha relación con Hoffman y que fue uno de los pioneros de la "psicodelia". Consumidor habitual de drogas alucinógenas, sobre todo LSD, drogas que ejercieron gran influencia en la creación de obras como” The Perennial Philosophy” y “The Doors of Perception”. Pero no solamente lo consumió, si no que promovió reuniones en las que regalaba dosis de LSD para que la gente experimentara con el ácido.

Transcribo aquí un párrafo suyo sobre lo que opinaba sobre el LSD:

“Mientras uno está bajo el influjo de la droga, uno tiene un entendimiento penetrante de la gente a su alrededor, así como de la propia vida. Mucha gente tiene tremendos recuerdos de material enterrado. Un proceso que podría tomar seis años de psicoanálisis ocurre en una hora ¡y es considerablemente más barato!. Y la experiencia puede ser muy liberadora y reveladora en otras formas. Muestra que el mundo en el cual uno vive habitualmente es meramente una creación de este ser convencional y cerradamente condicionado que uno es, y que hay muchos otros tipos de mundos allá afuera. Es una cosa muy saludable darse cuenta de que el universo más bien soso en el que la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte del tiempo no es el único universo que existe. Pienso que es saludable que la gente pueda tener esta experiencia”. 15

Como anécdota comentaré que de su obra The Doors of Perception" surgió el nombre de la banda "the Doors", ya que Jim Morrison era un gran admirador suyo.

Fue tan importante el LSD en la vida de Huxley que incluso fue vital en el momento de su muerte, episodio que relata Hoffman de esta manera:

"Volví a verle poco antes de su muerte, en 1963. Estaba escribiendo una novela, "La isla", en la que hacía referencia a un tipo de droga, que era la LSD, para usarla antes de morir para facilitar la transición. Cuando Huxley entró en, el tramo final de su enfermedad, que era dolorosísima, y ya no podía hablar, escribió en un papel: "0,1 miligramo de LSD", y se lo dio a su mujer. Ella le dio una inyección con esa cantidad de LSD y murió. Su mujer me envió una copia de este papel". 16

Otro famoso escritor, del que ya hablé en mi artículo sobre la apomorfina, fué Willian S. Burroughs, transgresor de las normas establecidas, que experimentó con todo tipo de drogas y que contó que el LSD fue el alucinógeno con el que experimentó un estado de conciencia absoluto.

El actor Cary Grant,  en 1961 declaró que la terapia con LSD había cambiado su vida: «Siento que ahora me comprendo realmente a mí mismo. Antes no era así. Y al no comprenderme a mí mismo, ¿cómo esperar comprender a los demás? Sencillamente, he vuelto a nacer.» 17

Uno de los empresarios de moda de nuestra época fue Steve Jobs, que llegó a decir: "Tomar LSD fue una experiencia profunda, una de las cosas más importantes en mi vida...Reforzó mi sentido de lo que era importante: crear grandes cosas en lugar de hacer dinero". 18

 En cuanto a la influencia del LSD en la música, se dijo que fue la droga que cambió el rock. Citaré algunos de los más conocidos, como por ejemplo los Beatles, que fueron introducidos en el LSD por el dentista de George Harrison en 1965 y junto a ellos parece ser que vivieron la experiencia el actor Peter Fonda y la banda the Byrds. Esto fue un punto de inflexión para ellos, ya que a partir de ahí y durante los siguientes años, sus creaciones estuvieron influenciadas por sus experiencia con el ácido.

Paul MacCartney comentó al respecto:

"Me abrió los ojos. Sólo usamos una décima de nuestro cerebro. ¡Sólo piensa en todo lo que podríamos lograr si consiguiéramos llegar a esa parte escondida!. Seria todo un nuevo mundo si los políticos quisieran tomar LSD. No habrían más guerras, ni pobreza, ni hambruna". 19

También el fundador de Pink Floid, Syd Barret, era consumidor de LSD   y parece que la característica música psicodélica del grupo en los años 60 era derivada de que las composiciones de Syd estaban influenciadas por sus experiencias con la sustancia.

Jimmy Hendrix también estuvo influenciado por el movimiento psicodélico y llegó a comentar que en uno de "sus viajes" con el LSD, llegó a creer que era Marilyn Monroe. Y acerca de su música solía decir que él no tocaba notas, que tocaba colores que en sus creaciones visionaba en su cabeza.

En la actualidad la situación legal del LSD está regulada por el Convenio de Viena de 1971, donde se la clasifica dentro de los psicotrópicos, junto con la fenciclidinael MDMA, la anfetamina y la metanfetamina.

BIBLIOGRAFIA.

 1.-LSD. Albert Hoffman, pág.29 y 30

 2.-LSD. Albert Hoffman, pág. 32,33 y 34

 3.-LSD. Albert Hoffman, pág. 34

     4.-LSD. Albert Hoffman, pág. 35

                        5.- LSD. Albert Hoffman, pág. 60

     6.- LSD. Albert Hoffman, pág. 63 y 64

     7.-LSD. Albert Hoffman, pág. 64

     8.-Diario “El Mundo”, edición del 3/mayo/2008

     9.-http://www.jamesfadiman.com/

   10.-LSD. Albert Hoffman, pág. 86 y 87

   11.-LSD. Albert Hoffman, pág. 87

                12.-http://hablemosdoctor.com/2014/01/26/dr-    john-halpern-y-las-cefaleas-en-racimos/#more-1040

                13.-http://www.nature.com/news/brain-scans-reveal-how-lsd-affects-consciousness-1.19727

                14.-http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160414_lsd_cerebro_escaner_am

                15.-http://culturacolectiva.com/lsd-como-inspiracion-de-grandes-artistas/

                16.- Diario “El País”, edición del 4 de mayo de 1987

                17.-http://www.revistavelaverde.pe/hofmann-in-the-sky-with-diamonds/

                18.-http://pijamasurf.com/2015/04/baile-con-la-rana-del-diablo-12-frases-de-celebridades-luego-de-probar-lsd/

                19.-http://www.radiozero.cl/musica/2015/08/11-famosos-hablan-de-los-efectos-que-tuvo-el-lsd-en-ellos

Juan Carlos Ruiz Franco
Con permiso, comparto la dirección de mi página web, con información sobre la LSD, su historia y la biografía de su descubridor, Albert Hofmann, así como la presentación del libro con su biografía, del que soy autor: http://www.alberthofmann.es. Un cordial saludo.
Williamsii
Hoffman ya tiene sin duda su lugar en la historia, pero mucho menor del que tendrá a partir del momento en el que la humanidad descubra del todo y sea capaz de explorar el fascinante potencial de esta sustancia.

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