HISTORIA DEL MEDICAMENTO

 

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Martes Mayo 23, 2017

Autor: Félix Castañón

 

 

Hoy os voy a hablar del Rapé-Nasalina comercializado por los laboratorios catalanes del Dr.Andreu con la indicación de la “Curación instantánea de los resfriados de la nariz y de la cabeza” . Presentado en polvo en una elegante caja color caoba con las letras doradas, este Producto fue registrado con fines terapéuticos a primeros del s. XX, aunque el Dr. Andreu ya venía haciendo propaganda al menos desde 1892 en el “calendari de la Butxaca” para regalarlo a sus Clientes.

Sabido es que el tabaco fue conocido por primera vez cuando Colón llegó a las Américas, pero fue en su segundo viaje cuando por primera vez vieron a los indígenas del Brasil usar esta forma de tabaco que esnifaban triturándolo en morteros hechos de palisandro. Una vez en Europa se presentaba en polvo fino aromatizado con diferentes plantas en pequeñas y lujosas cajas.

Como terapéutica médica se sabe que fue el embajador francés en Lisboa quien envió rapé a Catalina de Medici en 1561 para tratar la migrañas que su hijo padecía, esto popularizó su uso médico entre las clases más favorecidas de las Cortes europeas.

Su actividad terapéutica consistía en provocar el estornudo y la consiguiente descongestión al bajar la inflamación de la mucosa provocando abundante secreción eliminando los síntomas del inicio de un enfriamiento nasal y la sensación de embotamiento con el consiguiente dolor de cabeza.

Como final os contaré una anécdota acerca del rapé: Sabeis de donde proviene la expresión “vamos a echar un polvo”?.

Parece ser que en las reuniones de la alta Sociedad Europea estaba mal visto que los hombres esnifaran el rapé delante de las damas, por lo que era frecuente que se ausentaran de los salones para realizar este acto social tan masculino, para ello se usaba esta expresión “vamos a echar un polvo”. Pero esto de vez en cuando también era usado como estrategia para visitar alguna concubina en las habitaciones de palacio, por lo que como disculpa se decía “voy a echar un polvo”, de ahí que hoy permanezca la expresión pero con un cariz totalmente diferente, ya que sabido es que hoy nadie esnifa rapé.

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